En el contexto de la campaña de Inscripción Electoral Juvenil que realiza el Instituto Nacional de la Juventud Injuv desde Agosto y hasta el 10 de Septiembre de 2005, genera la oportunidad de poner en el tapete público la importancia de debatir acerca de la calidad de la democracia que queremos para el país.
Es así que resulta ilusorio pensar que es posible separar el sistema electoral del comportamiento de la juventud al momento de decidir participar o no en cualquier actividad política, pues esta no es indiferente al sistema electoral, particularmente porque en él son vulnerados ciertos principios básicos de la democracia, traducidos en un sistema de carácter binominal que consagra la institución del voto útil dada las pocas posibilidades de las alternativas minoritarias. Así, la eventualidad de seleccionar entre una gama de posibilidades desaparece, disminuyendo el interés juvenil por participar de un sistema rígido, inmune a sus demandas y poco representativo.
Aquí destaco la importancia de la propuesta hecha por el Presidente Ricardo Lagos en relación de legislar a favor de una inscripción automática y voto voluntario, como una alternativa real que aportaría a superar la desafección y lejanía de la juventud con los procesos electorales.
Así, es preciso avanzar hacia un sistema distinto, que permita una elección real, un vínculo más simétrico entre representantes y representados y un equilibrio adecuado entre mayorías y minorías, pues el imperativo de resguardar los derechos de las minorías no puede ni debe ser confundido con un sistema donde la búsqueda de referentes políticos mayoritarios vulnere el principio democrático de la representatividad. Esto permitiría dar mayores certezas de que todo voto no está jamás verdaderamente perdido, siendo esto un aspecto fundamental en la lógica juvenil.
La realidad de estos años ha mostrado ejemplos de candidatos que por el sólo acto de inscribirse en el registro electoral como tales, son en la práctica electos, por lo que se presenta la necesidad de dotar de mayor representatividad a los elegidos.
Lo que realmente importa es hacernos cargo de la baja participación electoral de la juventud, ya que es un hecho concreto que el padrón electoral ha envejecido, disminuyendo los electores menores de 29 años, con todas las consecuencias que ello implica, como por ejemplo la ausencia de un discurso y propuesta concretas del mundo político hacia los jóvenes y, por otro lado, la casi nula influencia de dicho grupo respecto en la elección de nuestros representantes.
El desafío apunta a que toda modificación que se refiera al sistema electoral debe tender no sólo a incorporar de manera más expedita a los nuevos ciudadanos. Es por ello, que es fundamental promover un debate profundo acerca de nuestro sistema electoral, más allá de una campaña con un afiche más o un afiche menos, donde lo que realmente importa es dar cuenta que estamos frente a un sistema binominal que no ayuda en nada a la representatividad, igualdad y participación que la juventud y la ciudadanía en general esperan del país.
En este sentido, una democracia de calidad para las y los jóvenes de Chile exige mecanismos de representatividad dinámicos y modernos que se adapten a las características que hoy tienen el mundo y la vida juvenil.
Porque me apasiona Chile, me quiero hacer cargo y no el leso. Atinemos con esto, necesitamos mucha ayuda.
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